| Responsabilidad Social de las Universidades |
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Si bien el debate sobre la responsabilidad social se ha centrado, hasta ahora, en el rol de las empresas, este concepto no solo atañe a los negocios. Los gobiernos, las organizaciones sin fines de lucro, los ciudadanos y, por supuesto, las universidades tienen mucho que hacer en y por la responsabilidad social. “como centro generador de conocimientos, fuente de profesionales y formados de ciudadanos, la universidad es un actor central en el desarrollo de la sociedad y la prosperidad del país. Si asumimos que la responsabilidad social, más que una herramienta de gestión, es una manera de pensar y actuar que busca el beneficio mutuo (tanto del nuestro como de quienes nos permiten crecer), entenderemos que de nuestras aulas han de graduarse no solo hábiles especialistas sino ciudadanos profesionales que formen y transformen positivamente a otros y a la nación”, señala la magíster Rosario Sheen, jefa de la Oficina de Responsabilidad Social de la Universidad de Lima. La necesidad de formar líderes éticos Uno de los fundamentos de la responsabilidad social es hacer más de lo que dice la ley. Brindar educación especializada a los estudiantes no sería, por tanto, una expresión de este principio. Ese es nuestro deber que estas acciones transciendan. El reto es cómo lograrlo. La crisis financiera global –cuyo origen subyace en la falta de integridad y transparencia de los ejecutivos- se presenta como una oportunidad, por ejemplo, para demostrar qué aportes podemos dar a al formación de nuestros jóvenes. Para que las instituciones privadas y públicas funcionen, ellas –y la sociedad en general- requieren líderes éticos, además de hábiles, que sepan conducirlas y responder por las decisiones que toman e impactan también en el futuro de otros. “La generación de valores y de liderazgo comienza con el sistema educativo, mucho antes de la selección y socialización del personal en las empresas”, ha recordado Todd Henshaw, profesor de la Universidad de Columbia, en un recién artículo en The Wahington Post. Porque nuestra responsabilidad con la sociedad es a largo plazo, tenemos un deber final en al educación de nuestros alumnos: velar no solo para que egresen como personas versadas en una carrera capaces de conseguir un buen trabajo sino como profesionales íntegros éticamente, democráticos y solidarios. Esta es la generación de líderes que necesitan las empresas, las instituciones públicos, nuestro país. Por tal motivo, el tema ético tiene que ser parte esencial y transversal del currículo académico, transcender los asuntos deontológicos y, sobre todo, ser enseñado con ejemplo. En este aspecto, el rol de los profesores es insustituible en la formación. La universidad como buen vecino De acuerdo con la perspectiva de la responsabilidad social, las universidades existen también para compartir con la comunidad con la experticia y sus recursos y acercar a las aulas a las personas que no han tenido acceso a al educación superior formal. ¿Qué podemos hacer para desarrollar capacidades en la comunidad? ¿Cómo ayudamos a manejar el impacto ambiental de sus actividades cotidianas? ¿Cómo contribuimos a formar consumidores responsables? ¿Qué tipo de alianzas emprenderíamos para fortalecer las instituciones locales e impulsar, a través de ellas, el desarrollo local? Estas son algunas de las preguntas por responder si aspiramos a ser un referente de buen vecino, líder de acciones que superen el concepto tradicional de proyección social. “En la sociedad del conocimiento, las universidades juegan un rol medular en producir y difundir conocimientos que no solo sirven para informar o capacitar sino para transformar el pensamiento y las conductas de las personas. Esta es una tarea que tenemos que asumir y promover”, comenta Rosario Sheen. Hoy no solo existimos para educar a especialistas. Estamos para formar ciudadanos responsables líderes éticos, para desarrollar y potenciar las capacidades de las personas e instituciones, para cuidar y enseñar a proteger el medio ambiente, para servir a la comunidad con un rol revitalizado, para enseñar a todos a convivir en democracia, siempre respetando a los otros. ¿Qué estamos haciendo para integrar esta visión en nuestras asignaturas?
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