| La Potomanía. Un transtorno desconocido |
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Algunas personas no tienen capacidad para controlar el agua que toman, y lo hacen de manera exagerada. Este consumo excesivo se denomina potomanía. Se trata de un trastorno que consiste en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva, que se acompaña de una agradable sensación de placer, aunque puede tener consecuencias negativas para la salud. El agua es el componente más abundante del cuerpo humano: representa más de la mitad del peso corporal. Esto significa que una persona que pesa 70 kilogramos tiene aproximadamente unos 35-40 litros de agua distribuidos por todo su cuerpo. Para conseguir mantener en equilibrio la cantidad de agua que necesita el organismo, una persona sana necesita alrededor de dos litros y medio de agua al día, que obtiene de tres fuentes: del líquido que ingiere (alrededor de 1.200 ml), de los alimentos que consume (aproximadamente 1.000 ml) y del que produce dentro del organismo como consecuencia del metabolismo, que equivale a cerca de 350 mililitros. Las frutas, las verduras y las hortalizas son los alimentos que más agua contienen. Desequilibrio psiquiátrico Beber siete o más litros de agua al día se convierte en un problema que precisa atención especializada El exceso de líquidos puede ocasionar que los componentes de la sangre se diluyan y se produzca un desequilibrio en la concentración de electrolitos. La hiponatremia es una consecuencia grave que puede aparecer en caso de potomanía y consiste en que el organismo concentra una cantidad muy baja de sodio en la sangre (inferior a 120 mEq/l). La hiponatremia grave impide el funcionamiento normal del cerebro, los músculos, los órganos y el metabolismo. El resultado puede provocar nauseas, cefaleas, letargia, convulsiones y coma. El equilibrio hídrico En condiciones normales de salud, la cantidad de agua que necesita el organismo está condicionada por la necesidad de que los líquidos corporales tengan el volumen y la concentración osmótica precisos para asegurar las funciones biológicas. El agua se absorbe en el organismo en distintos tramos del tubo digestivo por complejos mecanismos de absorción, y los riñones se encargan de eliminar el exceso como parte de la orina. Estos órganos pueden excretar varios litros de orina diarios, o bien conservar el agua eliminando menos de medio litro cada día. La concentración de agua presente en el organismo está ligada a la cantidad de electrólitos. Así, el nivel de sodio en la sangre es un buen indicador del volumen de agua que existe en el organismo. El cuerpo trata de mantener el nivel de agua total y, por tanto, una concentración constante de electrolitos, entre ellos el sodio. Cuando éste es elevado, el cuerpo retiene agua para diluir el exceso de sodio, aumentando la sensación de sed y produciendo menos orina. Por el contrario, cuando la concentración de sodio desciende demasiado, los riñones excretan más agua para restaurar el equilibrio. La concentración de agua está equilibrada cuando se compensan las pérdidas diarias y, para ello, las personas sanas, con un funcionamiento normal de los riñones y que no transpiren en exceso, deben beber al menos un litro y medio de líquido cada día. De esta manera, se consigue mantener en equilibrio el volumen sanguíneo y la concentración de las sales minerales disueltas (electrólitos) en la sangre. El sudor, una alimentación muy salada, los vómitos y las diarreas duraderas o infecciones diversas acompañadas de fiebre aumentan las necesidades de ingerir agua. Fuente: Consumer EROSKI |
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